martes, 23 de noviembre de 2010

MI PASADO, SEÑOR, LO CONFÍO A TU MISERICORDIA; MI PRESENTE A TU AMOR; MI FUTURO A TU PROVIDENCIA...

Me ha llegado por correo electrónico esta mañana, y me ha alegrado recibir por fin un correo que me de gusto re-enviar. Se trata de la carta de un sacerdote católico al New York Times, y con su difusión considero que quizá se pueda hacer un poco de contrapeso ante una determinada situación... Al leerlo lo comprenderéis.

Querido hermano y hermana periodista:

Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

Me causa un gran dolor por el profundo mal que personas, que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico, la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes. ¡Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo!

Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG's no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños...

No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.

Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos. o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región.Ninguno pasa los 40 años.
No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote "normal" en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia, esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura.

Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.
Eso lo hará noble en su profesión.
En Cristo,
P. Martín Lasarte sdb
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viernes, 16 de julio de 2010

EXTRAÑAS INTERVENCIONES

Quienes con santa paciencia habéis venido interesándoos por la evolución de nuestro blog, os habréis dado cuenta de la existencia de una serie de intervenciones "anónimas" que no eran acordes con el espíritu del mismo. Estas intervenciones se producían siempre sobre un artículo del P. Cantalamessa que me he visto obligada a suprimir.

Pero como el contenido del mismo coincide con la homilía correspondiente al pasado domingo -y puesto que el artículo en cuestión a mí me encantaba- voy de nuevo a reproducirlo, en la confianza de que por ser distinto el enunciado, no sea de nuevo invadido por los mismos indeseados intervenientes.

El artículo en cuestión, dice así:

“Amarás al prójimo como a ti mismo”.

Añadiendo las palabras “como a ti mismo”, Jesús nos ha puesto delante un espejo al que no podemos mentir; nos ha dado una medida infalible para descubrir si amamos o no al prójimo.

Sabemos muy bien, en cada circunstancia, qué significa amarnos a nosotros mismos y qué querríamos que los demás hicieran por nosotros. Jesús no dice, nótese bien: “Lo que el otro te haga, házselo tú a él”. Esto sería aún la ley del talión: “Ojo por ojo, diente por diente”. Dice: lo que tú quisieras que el otro te hiciera házselo tú a él (cf. Mt 7, 12), que es muy distinto.

Jesús consideraba el amor al prójimo como “su mandamiento”, en el que se resume toda la Ley. “Este es el mandamiento mio: que os améis los unos a los otros como yo os he amado” (Jn 15,12). Muchos identifican el entero cristianismo con el precepto del amor al prójimo, y no están del todo desencaminados. Pero debemos intentar ir un poco más allá de la superficie de las cosas. Cuando se habla del amor al prójimo el pensamiento va en seguida a las “obras” de caridad, a las cosas que hay que hacer por el prójimo: darle de comer, de beber, visitarlo; es decir, ayudar al prójimo. Pero esto es un efecto del amor, no es aún el amor. Antes de la beneficiencia viene la benevolencia; antes que hacer el bien, viene el querer.

La caridad debe ser “sin fingimientos”, es decir, sincera (literalmente,“sin hipocresía”) (Rm 12, 9); se debe amar “verdaderamente de corazón” (1 Pe 1,22). Se puede de hecho hacer caridad o limosna por muchos motivos que no tienen nada que ver con el amor: por quedar bien, por parecer benefactores, para ganarse el paraíso, incluso por remordimientos de conciencia. Mucha caridad que hacemos a los países del tercer mundo no está dictada por el amor, sino por el remordimiento. Nos damos cuenta de la diferencia escandalosa que existe entre nosotros y ellos, y nos sentimos en parte responsables de su miseria. ¡Se puede tener poca caridad, también “haciendo caridad”!

Está claro que sería un error fatal contraponer entre sí el amor del corazón y la caridad de los hechos, o refugiarse en las buenas disposiciones interiores hacia los demás, para encontrar una excusa a la propia falta de caridad actual y concreta. Si encuentras a un pobre hambriento y entumecido de frío, decía Santiago, ¿de qué sirve decir “Pobre, vé, calientate, come algo”, pero no le das nada de lo que necesita? “Hijos míos, añade el evangelista Juan, no amemos de palabra ni de boca, sino con obras y según la verdad” (1 Jn, 3,18). No se trata por tanto de subestimar las obras externas de caridad, sino de hacer que éstas tengan su fundamento en un genuino sentimiento de amor y benevolencia.

Esta caridad del corazón o interior es la caridad que todos y siempre podemos ejercer, es universal. No es una caridad que algunos -los ricos y sanos- pueden solamente dar y otros -los pobres y enfermos- pueden solo recibir. Todos podemos hacerla y recibirla. Además es muy concreta. Se trata de empezar a mirar con nuevos ojos las situaciones y las personas con las que vivimos. ¿Con qué ojos? Es sencillo: los ojos con que quisiéramos que Dios nos mirara a nosotros. Ojos de excusa, de benevolencia, de comprensión, de perdón...

Cuando esto sucede, todas las relaciones cambian. Caen, como por milagro, todos los motivos de prevención y hostilidad que nos impedían amar a cierta persona, y ésta empieza a parecernos por lo que es en realidad: una pobre criatura humana que sufre por sus debilidades y límites, como tú, como todos. Es como si la máscara que todos los hombres y las cosas llevan puesta en el rostro cayeran, y la persona nos apareciera como lo que es realmente.

(Yo en esta ocasión me adelanto, para deciros que me ha parecido buenísima. No se vosotr@s lo que opinaréis)
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miércoles, 10 de marzo de 2010

¿VEIS DE LO QUE OS HABLABA?

En la persona de Joaquim, deseo agradecer a tod@s aquell@s que os habéis mantenido fieles a este blog frente a mi propio desaliento, vuestra amabilidad y constancia. Biotz biotzetik, esker'ik asko.
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SEGUIMOS CON EL TEMA DE AYER.

Con los siguientes titulares, “La Congregación para la Doctrina de la Fe evita pronunciarse sobre el libro perseguido en España” y “Monseñor Uriarte ha enviado una nueva carta a los rectores de la editorial para “”hibernar”” la obra mientras se resuelve el asunto”, con fecha de hoy aparece en El Correo un interesante artículo firmado por Pedro Ontoso bajo el epígrafe ROMA QUIERE DAR CARPETAZO AL “CASO PAGOLA” que dice así:

"Más de 250 sacerdotes guipuzcoanos se preguntaban en un escrito las razones de la retirada de la novena edición del libro de José Antonio Pagola, 'Jesús. Aproximación histórica', la que había avalado Juan María Uriarte, y reclamaban conocer de dónde ha partido esa decisión. Curas vizcaínos también han protestado por la «persecución» del teólogo vasco en varios templos de la provincia. La cuestión, en efecto, es espinosa y poliédrica, porque tiene distintas respuestas y no pocos protagonistas y se mueve, además, en varios escenarios.

El trabajo del director del Instituto de Teología y Pastoral de San Sebastián, al que ha dedicado siete años de investigación, salió al mercado en otoño de 2007, saludado por los teólogos como un libro «riguroso y piadoso», como otros tantos de la misma temática. La alarma cundió entre algunos obispos cuando la obra comenzó a venderse como rosquillas y su autor era requerido en numerosos foros para hablar sobre la publicación. Pagola y su libro estaban de moda.

El primero que abrió la caja de los truenos fue el entonces obispo de Tarazona, Demetrio Fernández, que descalificó la obra, tachándola de arriana en comparación con la herejía surgida en el Cristianismo. Enseguida fue secundado por José Rico Pavés, miembro de la Comisión Episcopal Para la Doctrina de la Fe, la que se encarga en España de velar por la ortodoxia doctrinal y a la que también pertenece Fernández, que acusó a Pagola de desfigurar a Jesús. No era un dictamen oficial, pero, viniendo de donde venía, muchos barruntaron lo que se avecinaba. Los arietes contra el libro han sido, además, promocionados. Fernández fue nombrado obispo de Córdoba, y Rico Pavés que aparece en las quinielas episcopales, fue reforzado como secretario de la temida comisión.

El blindaje de Pagola

Para entonces, el libro era ya un auténtico 'bestseller', que, con 8 ediciones, había vendido más de 35.000 ejemplares, mientras se anunciaban traducciones a distintos idiomas. El núcleo más integrista de la Conferencia Episcopal se movilizó para neutralizar tamaña difusión y marcar a fuego a quien un día fuera mano derecha de José María Setién. Una forma de pasar factura a dos de los iconos de la 'rebelde' Iglesia vasca.

Juan María Uriarte reaccionó, por su parte, a toda velocidad para encauzar un conflicto que podría perjudicar su relevo al frente de la diócesis de San Sebastián, cuando en los centros de poder se repetía ya con fuerza el nombre de José María Munilla. Monseñor Uriarte encargó un dictamen pericial sobre la obra a dos cualificados teólogos y a un obispo teólogo. Este último se dijo entonces que fue Fernando Sebastián, ex arzobispo de Pamplona y con gran peso 'político' e influencia en el Episcopado. En cuanto a los primeros, se trata de Santiago Guijarro, que fue vicerrector de la Universidad Pontificia de Salamanca y es catedrático de Nuevo Testamento, y Santiago del Cura, en su día rector de la Facultad de Teología de Burgos, y miembro de la Comisión Teológica Internacional, que asesora al Vaticano en cuestiones doctrinales. Dos biblistas de gran prestigio y de la confianza, tanto de Madrid como de Roma.

Pagola se había avenido, sin presentar batalla, a realizar una «relectura» de su libro y a efectuar algunas modificaciones. Con el peritaje de semejante 'troika teológica', Uriarte se decidió a emitir un 'nihil obstat', un aval que declara que la obra, ya revisada por el autor, no tiene nada contra la fe y las costumbres de la Iglesia, y a otorgar su 'Imprimatur' episcopal a la publicación. Era el 18 de junio de 2008.

Uriarte blindó a Pagola y se cubrió las espaldas, pero no fue suficiente. La Comisión Para la Doctrina de la Fe, de la mano de Rico Pavés y con el respaldo del entonces arzobispo de Valencia, García Gasco, emitió esa misma semana una nota aclaratoria, para algunos «prematura», sobre la primera versión del libro. No era un texto de condena, pero advertía contra la lectura de una obra que resultaba «dañina» para la Iglesia. La nota se hizo pública tras ser sometida a la aprobación del Comité Ejecutivo del Episcopado y de la Permanente, aunque no obtuvo plena unanimidad. Sobre la novena edición no se ha pronunciado de manera oficial.

Con la espada de damocles sobre sus cabezas, Uriarte escribió en septiembre de ese año una carta al superior de los Marianistas, factotum del grupo SM, para congelar 'sine die' la novena edición de la obra, la que llevaba su 'Imprimatur', en espera de que arreciara la borrasca. La editorial PPC, con una larga trayectoria de 55 años e integrada en SM desde 1992, acató la petición de Uriarte y dejó los ejemplares en sus almacenes de Boadilla del Monte. El grupo estaba por entonces bajo la lupa del ala más conservadora del Episcopado, que no le perdonaba su pluralidad editorial. Había publicado el excelente manual 'Descubrir el islam', un libro pionero para propiciar el diálogo interreligioso en las escuelas, y había elaborado, de la mano del filósofo José Antonio Marina, un libro de texto de Educación para la Ciudadanía, en plena guerra entre el Gobierno y la Iglesia.

En las catacumbas

La novena edición del Jesús de Pagola ha permanecido en las catacumbas de la editorial para el mercado español, pero se ha traducido a otros idiomas. La editorial Claret la publicó en catalán. Estados Unidos la está vendiendo en inglés. Portugal, con el beneplácito del obispo de Coimbra, la distribuye en portugués. Está en las librerías italianas. Y el pasado mes de octubre de 2009, la editorial Idatz, del Obispado de San Sebastián, la puso en los escaparates en euskera con una tirada de 1.000 ejemplares.

Es entonces cuando PPC, sin noticias de Uriarte desde hace 11 meses, decide sacar al mercado 5.000 ejemplares de la novena edición, en castellano y con el 'nihil obstat' del obispo emérito de San Sebastián. Apenas dos meses después, la propia editorial envía una breve carta a las librerías religiosas para que retiren los volúmenes que les queden de esta edición, haciéndose cargo del quebranto económico. Por el momento, las librerías no han devuelto casi nada.

La decisión de PPC se ha tomado ante las fuertes presiones que han llegado desde una parte de la jerarquía española. La comisión de la Doctrina de la Fe, que preside el arzobispo de Granada, Javier Martínez ,y cuenta con Rico Pavés como 'número dos', ha estado, al menos hasta ahora, sin levantar el pie del acelerador en este contencioso. Además, existe una tercera carta que monseñor Uriarte habría enviado al superior de los Marianistas, la tercera en todo este largo proceso, para extremar la prudencia dado el delicado momento en el que se encuentra el caso. Una actuación de «diplomacia preventiva» para evitar que la salida al mercado sea interpretada como una provocación.

La presión que se ejerce desde Madrid en Roma parece que no ha tenido el recorrido que esperaban los más recalcitrantes. La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe tiene el asunto Pagola sobre la mesa, pero lo que verdaderamente quita el sueño a la curia vaticana son los episodios de pederastia o el dossier sobre los Legionarios de Cristo.

De acuerdo con las fuentes consultadas por EL CORREO, la Congregación estaría por dar carpetazo al caso. Su 'número dos', el jesuíta mallorquín Luis Francisco Ladaria, que pasa por ser una persona abierta, estaría esperando un tercer informe sobre el asunto. Sobre los dos anteriores, uno defendía el trabajo de Pagola y el otro era crítico. El dicasterio trata de evitar pronunciarse sobre una cuestión que siempre causaría desgarros. En la Conferencia Episcopal, que publicó una nota aclaratoria sobre el libro, y en monseñor Uriarte, que se mojó con un 'nihil obstat' y sufriría una desautorización sin precedentes en la historia de la Iglesia. Se apuesta por «enfriar» el tema.

Algunos sostienen que se habría optado por una tercera vía: intimidar a la editorial para que retire la edición bendecida por Uriarte, que ahora es lo que más les quema «y no en una lengua minoritaria», y que se les quite las ganas de sacar una décima. De momento, PPC ha recogido velas y ha solicitado los ejemplares de esta novena edición. Pero las bases eclesiales, que parecen dispuestas a dar la batalla -a tenor de la masiva recogida de firmas que se está realizando-, reclaman aclaraciones y piensan en el futuro. La retirada ha proyectado una sombra de sospecha sobre la obra, el autor y el obispo. Y creen que no basta con que Roma no se pronuncie. La cuestión es si finalmente el libro, que se ha colocado el primero en la lista de los más vendidos en Euskadi, se va a seguir comercializando o no."

Espero que os haya interesado, y también que sobre ambos todos opinemos con ánimo constructivo, ¿os parece bien?.
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martes, 9 de marzo de 2010

POR FIDELIDAD A NUESTRA CONCIENCIA

En relación a la noticia recogida por los medios de comunicación del País Vasco sobre la retirada de las librerías del libro de Jose Antonio Pagola “Jesús, una aproximación histórica”, un grupo de creyentes se sienten obligados a expresar fielmente lo que sienten y piensan, solicitando al mismo tiempo y en cierto modo nuestra adhesión.

El artículo, titulado "GRATITUD Y SOLIDARIDAD HACIA JOSE ANTONIO PAGOLA", firmado por Pereira Gonzalez, Mikel y Garcia-Alzorriz Cortina, Rosa (cada un@ con su DNI respectivos) dice así:

"En relación a la noticia recogida por los medios de comunicación sobre la retirada de las librerías del libro de Jose Antonio Pagola “Jesús, una aproximación histórica”, somos much@s l@s creyentes que necesitamos una explicación, y al mismo tiempo nos sentimos obligad@s a expresar fielmente lo que sentimos y pensamos.

Creemos que acciones tan graves como ésta requieren un esclarecimiento oficial. Quienes hayan tomado esta decisión deben tener nombre, rostro y argumentos para justificarla. El autoritarismo y el oscurantismo que envuelven esta decisión restan a la Iglesia credibilidad evangélica y hacen mucho daño a quienes la formamos y la amamos.

Por esa razón, pedimos respetuosa pero firmemente que se nos diga la verdad acerca de este veto a la obra de J. A. Pagola, que desautoriza también expresamente al obispo que le otorgó el “nihil obstat”, D. Juan Maria Uriarte, y por extensión, a los miles y miles de creyentes y no creyentes que hemos sido consolados, iluminados e interpelados por su lectura.

A much@s este libro nos ha ayudado a creer y a querer a Jesús de Nazaret. Nos ha esponjado el corazón y despertado el deseo de ser mejores. Por eso queremos mostrar y hacer público nuestro apoyo y agradecimiento a J. A. Pagola por habernos mostrado el rostro de un Dios Misericordioso apasionadamente enamorado de cada un@ de nosotr@s.

J. A. Pagola no confunde nuestra fe, sino que la alimenta y le da alas. Quienes han dado la orden de retirar su libro de todas las librerías, sin ninguna explicación, sí que nos confunden. Por eso pedimos, una vez más, que se nos informe y se nos diga la verdad de lo que está pasando".

Recordaréis que sobre el libro algo dijimos.

Vaya por delante que a mí me parece un libro interesante que habla de un modo muy enriquecedor de la figura, de la época y del contexto de la vida de Jesús de Nazaret. No sobra su lectura.

Pero quizá la idea entre quienes lo denostan sea, que -sin entrar a valorar el rigor histórico y epistemológico, ni la belleza literaria de cuanto el libro contiene- en el texto no se de el tratamiento conveniente a la figura de Jesús de Nazaret como a la del Cristo, el Hijo único de Dios.

Quizá ni lo pretendiera. Pero de ello hablaremos, si así os lo parece y tras escuchar vuestras intervenciones, en un próximo artículo de opinión.

Os espero.





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miércoles, 24 de diciembre de 2008

PREGUNTAS "DEL AYER"

Espero que me perdonéis esta prolongada ausencia; pero espero también que me creáis si os digo que os he llevado en todo momento en mi corazón. Trataré de charlar con vosotr@s y contestar a vuestras intervenciones separadamente, pero tendréis que darme un poquito de tiempo para ello...

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SE CUMPLEN AÑOS DE ALGO MUY ESPECIAL

Es hoy un día para felicitar y para felicitarnos. Pero lo importante no es preguntarnos sobre cómo o con quién celebraremos la Navidad, sino sobre qué sentido podemos encontrar en aquella celdebración...

Sabemos que hoy celebramos el aniversario del nacimiento del Hijo de Dios: que Dios mismo se nos desvelara, para manifestarnos nuestro destino y su voluntad.

Su Luz brilló en un Portal: una Luz que hoy también vemos brillar en algunos corazones...

A mí me gustaría que nuestros corazones también fueran capaces de contenerla e irradiarla, de manera que entre tod@s y desde nuestros hogares, supiéramos hacer de nuestra convivencia una FELIZ NAVIDAD...

Para vosotr@s y para mí lo desea, con infinito cariño...
... Dorota...
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sábado, 13 de diciembre de 2008

LA EMPECINADA

¿Sabéis cuando se duda hasta del significado de las palabras, y aún así no se tiene la más mínima duda del significado y de la actuación de la Palabra de Dios?. Bueno, pues éso me pasa a mí...

Tendría que contaros una truculenta historia de sinsabores para que me comprendierais, pero ciertamente no es eso lo que pretendo.

Lo que pretendo es advertiros, porque son situaciones como ésta que yo estoy pasando las que en ocasiones nos llevan a perder la confianza en el pleno cumplimiento en nosotros y en nuestro entorno de la Palabra de Dios.

Decíamos en el artículo anterior, que en éste hablaríamos de la festividad de la Inmaculada y del tiempo de Adviento. La figura de la Toda Pulcra nos la encontramos más o menos al comienzo: una persona -apenas una niña, que diría Joaquim- que acogiendo la Palabra de Dios en su seno, pudo dárnosla a compartir.

Pienso que la celebración no podía estar mejor colocada, porque el Adviento es un tiempo de esperanza, o -dicho de otro modo- de confianza, de fiarnos “de”, “con” y “en” el cumplimiento de la Palabra de Dios.

Como María, nosotr@s nos preparamos también para acoger esa misma Palabra y poder compartirla. Pero si me lo permitís, yo quería ahora centrarme un poquito más en lo que significa eso de “fiarse de, con y en” el cumplimiento de la Palabra de Dios...

Veréis:

Jesús de Nazaret, ese niñito hijo en el Hijo, es quien hace posible con su encarnación, que nosotr@s seamos capaces de, “fiándonos con Él” -es decir, haciéndonos con Él hijos en el Hijo- y “fiándonos de Él” -es decir, iluminados por su mensaje y confiados en su Palabra-, llegar a compartir y a asimilar por su medio el conocimiento de Dios.

Lo que sucede es que, aún a sabiendas de que ésto es así, nuestros deseos turban nuestra inteligencia, y luchamos hasta la extenuación por hacernos uno, o por hacer nuestr@ quizá, algo que realmente no tiene por qué ser el cumplimiento en nosotr@s de la Palabra de Dios y ésto nos conturba.

Y -según el grado de frustración que experimentemos respecto a lo que teníamos previsto- nos llegamos a frustrar y hasta a agotar, porque era la nuestra una esperanza sin esperanza, es decir, un anhelo no fundado en el cumplimiento en nuestra vida de la Voluntad de Nuestro Padre Dios (que no es otra cosa que lo que supone el cumplimiento de su Palabra, puesto que el Hijo, la Palabra, no es otra cosa que la realidad para nosotros del Amor de Dios).

Entonces es el momento de decir “amén”, querid@s amig@s.

De comprender cuán grandes son los dones que nuestro cansancio no nos permite ver, y de abrir los ojos de nuestra inteligencia a un panorama tal vez distinto, tal vez no deseado, pero que sin duda expande nuestra esperanza una vez depositada “fiándonos en” Aquel para quien nada es imposible, y que, amándonos hasta la locura, nos llama a andar sobre las aguas en pos de su Palabra...
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martes, 9 de diciembre de 2008

FRONTERA ENTRE CIENCIA Y RELIGIÓN

Pese a haberlo intentado, parece que mis tiempos no se corresponden exactamente con lo que me había planteado. Las cosas así, estamos ya en la tercera semana de adviento, una semana que ha comenzado con la festividad de la Inmaculada Concepción. Pues bien. Porque las cosas siguen siendo “así”, y mientras continúo trabajando en contestaros y preparando al mismo tiempo una pequeña reflexión sobre ambas realidades -adviento y festividad- os incluyo hoy una interesante entrevista con un jesuita-astrónomo que no dudo merecerá toda vuestra atención.

El año 2009 ha sido declarado por la UNESCO como “Año Internacional de la Astronomía”, en conmemoración del 400 aniversario de las primeras observaciones de Galileo Galilei.

El Observatorio Astronómico Vaticano, más conocido como Specola Vaticana participará también en estas celebraciones. Por el momento, está previsto un Congreso Internacional de relectura histórico-filosófica y teológica sobre el “Caso Galilei”, una “Study Week on Astrobiology” organizada por la Academia Pontificia de las Ciencias, así como una exposición sobre el patrimonio astronómico italiano y vaticano, organizada en colaboración con el Instituto italiano de Astrofísica.

La Specola Vaticana, uno de los observatorios astronómicos más antiguos del mundo, fue fundado por el papa Gregorio XIII en 1578 y desde el principio trabajaron en él astrónomos y matemáticos jesuitas, aunque posteriormente han participado otras órdenes religiosas. Actualmente, la sede está en la residencia papal de Castel Gandolfo.

En 1981, la Specola fundó un segundo centro de investigación, el “Vatican Observatory Research Group” (VORG), en Tucson (Arizona, EE.UU.), en colaboración con la universidad local. En los programas divulgativos de la “Specola” participan astrónomos de todo el mundo.

En 1993 ambas instituciones construyeron el Telescopio Vaticano de Tecnología Avanzada (VATT), en el Monte Graham (Arizona), y en los próximos años el proyecto se completará con la construcción de los telescopios más grandes y sofisticados del mundo, que permitirán llevar adelante una serie de investigaciones astronómicas punteras.

Con este motivo, el director de la Specola, el astrónomo y sacerdote jesuita argentino José Funes, concedió una entrevista a Zenit en la que explica que el diálogo entre la fe y la ciencia “tiene lugar esencialmente en la vida del propio científico”.

-La UNESCO ha declarado el 2009 como Año de la Astronomía, en recuerdo de Ga lileo Galilei. Ante los enormes logros en los últimos años de la ciencia en biología, medicina o física, ¿en qué ha avanzado la astronomía?

José Funes: Ciertamente, la astronomía, desde las primeras observaciones de Galileo, ha conocido un desarrollo tremendo. Galileo, con su pequeño telescopio, ya pudo observar los cráteres de la luna, algunas estrellas de la Vía Láctea, los satélites de Júpiter y las fases de Venus.

Hemos avanzado mucho desde entonces. Basta citar algunos de los descubrimientos más recientes: actualmente, con los modernos telescopios como el Hubble, podemos observar las galaxias más lejanas, a unos 2.000 millones de años luz. Dado que la velocidad de la luz es limitada, lo que en realidad estamos observando es el pasado del universo en estas galaxias, cómo se formaron y desarrollaron.

Esta es una de las fronteras de la astronomía actual. Otra frontera es el estudio de la formación de estrellas y planetas. Sabemos en la actualidad que existen cerca de trescientas estrellas con sistemas planetarios orbitando alrededor. El desafío en este campo es la búsqueda de planetas extrasolares similares a la tierra, porque eso implicaría la posible existencia de vida extraterrestre. Hasta ahora no se ha encontrado.

-¿Es el universo, para los astrónomos en general, "un cosmos" y un libro en el que se puede descubrir a su autor, como dijo recientemente Benedicto XVI a los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias, o más bien entre los científicos se concede crédito a la teoría del "caos"?

José Funes: No, el universo es un cosmos. Hay una cierta racionalidad en el Universo, y esto es lo que los científicos buscan, encontrar esas leyes del universo físico que permitan una explicación de lo que observamos. Esa premisa de que existe una cierta “racionalidad” es compartida por la mayor parte de los astrónomos.

En cualquier caso, esta consideración es propia de los filósofos más que de los científicos. La reflexión sobre el origen de esta racionalidad se sale del campo de la astronomía, aunque haya astrónomos que tengan intereses filosóficos. Pero son campos distintos.

-De alguna manera, el estudio de la evolución del universo forma parte de la “teoría de la evolución” que se aplica también a las especies, en el sentido de entender que en lugar de haber sido creado en un momento concreto y definitivo, la materia ha ido evolucionando hasta su estado actual. En cuanto al universo, se estableció hace décadas como más probable la teoría del “Big Bang”, de la “gran explosión” original. Esa teoría ¿sigue siendo aceptada mayoritariamente? ¿Contradice a la fe?

José Funes: No, no la contradice en absoluto. Hablando como astrónomo, puedo decir que la evolución del Universo es un hecho probado. Aunque hay muchas cosas que aún no comprendemos, es notable que podamos reproducir la historia del Universo hasta cuando éste tenía 10-43 segundos de vida, es decir, en el instante después de haberse creado la materia.

Desde ese momento hasta el presente, podemos explicar cómo se han formado las galaxias, las estrellas y planetas, aunque no sabemos todo y aún quede mucho por investigar Esto muestra también el grado de avance al que ha llegado la humanidad en su comprensión del Universo.

Por tanto, la teoría del “Big Bang” siguen siendo el marco adecuado para entender lo que observ amos, y esta teoría no está en contradicción con los relatos que conocemos de la creación, tanto lo que la Biblia dice como la reflexión teológica que la Iglesia ha hecho posteriormente. La intención del autor sagrado no es dar una explicación científica del origen del Universo, sino religiosa.

-El caso Galileo ha sido puesto siempre como ejemplo de intransigencia de la Iglesia y de incompatibilidad entre ciencia y fe. Hoy, después de cuatro siglos, ese caso ¿sigue siendo paradigmático de esa confrontación o habría que revisarlo?

José Funes: Yo diría que es imposible cerrar el caso en un sentido o en otro, de forma que satisfaga completamente a los distintos autores que han estudiado el caso. Verdaderamente creo que es dificilísimo encontrar una solución que contente a todos.

Habiendo dicho esto, creo que la Iglesia ha tratado de hacerlo lo mejor que podía. El Papa Juan Pablo II formó una Comisión para estudiar con sinceridad los textos y los datos de lo que ocurrió. Las conclusiones se presentaron al Papa en 1998 , este concluyó con mucho acierto que había habido dos problemas en el caso Galileo, un problema de interpretación bíblica y un problema pastoral.

Sobre la primera cuestión, se admite que los descubrimientos de Galileo nos ayudan a entender mejor el texto bíblico, cosa que como dice el Papa, los teólogos de su tiempo no supieron comprender.

Respecto al aspecto pastoral, sí es paradigmático, sobre todo de cara al futuro. La Iglesia se encontró frente a una situación nueva, culturalmente hablando, que le imponía revisar su propio modo de leer la Biblia.

Lo que dijo al respecto Juan Pablo II me pareció muy interesante, pues dio una “regla de oro ” pastoral: por un lado, un pastor debe ser prudente ante las novedades, y por otra, debe tener cierta audacia a la hora de enfrentar problemas nuevos y darles respuesta desde la fe. Porque la tradición teológica es lo suficientemente rica para poder dar respuestas nuevas a situaciones nuevas..

-Por último, ¿qué puede aportar la astronomía al diálogo entre la ciencia y la fe? Y, concretamente, ¿por qué la Iglesia mantiene un observatorio astronómico?

José Funes: La “Specola vaticana” tiene una función importante en el diálogo entre ciencia y fe. Creo que en estos momentos hay una frontera entre la ciencia y la religión, y en esa frontera, la Iglesia debe estar presente.

El gran desafío para los creyentes es saber integrar lo que sabemos del mundo científico con los conocimientos que nos vienen de la fe. Y nuestro papel es éste, tenemos que ayudar al pueblo cristiano a dar una respuesta madura e inteligente que permita integrar ambos conocimientos.

El segundo gran papel que nos toca es el de puente entre la Iglesia y el mundo científico: por un lado, mostrar a los astrónomos lo que la Iglesia piensa, y al mismo tiempo, informar a ésta de los últimos descubrimientos astronómicos. La astronomía es una ciencia que nos ayuda a poner en perspectiva nuestra realidad, lo que somos, en este pequeño planeta, en este universo inmenso.

Para mí, científico y creyente, no existe contradicción entre la fe y la ciencia. Más que hacer muchos discursos o escribir muchas cosas, mi propia vida y la de mis colaboradores testifica que este diálogo es posible.

El hecho de que nosotros publiquemos trabajos científicos en revistas especializadas y que nuestro trabajo se someta al juicio de nuest ros mismos colegas, como cualquier científico, en congresos, conferencias, revistas, etc. significa que somos capaces de hacer ciencia, como el resto de astrónomos. Y por otro lado, somos hombres de fe que seguimos al Santo Padre. Nuestra vida es el mejor argumento.
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sábado, 29 de noviembre de 2008

¡DIME QUÉ ESPERAS Y TE DIRÉ QUIÉN ERES!

Tenemos hoy como novedad la meditación del padre Thomas Rosica (director del canal de televisión canadiense Salt and Light) sobre los textos correspondientes al primer domingo de Adviento (Isaías 63 16-17.19; salmo 80 (79); Carta I de S. Pablo a los Corintios 1, 3-9; Marcos 13, 33-37) que dice así:

La Iglesia entra este fin de semana en el tiempo litúrgico de Adviento. Los cristianos proclaman que el Mesías ha venido realmente y que el reino de Dios está a nuestro alcance. El Adviento no cambia a Dios. El Adviento profundiza en nuestro deseo y en nuestra espera de que Dios realice lo que los profetas anunciaron. Rezamos para que Dios ceda a nuestra necesidad de ver y sentir la promesa de salvación aquí y ahora.

Durante este tiempo de deseo y de espera del Señor, se nos invita a rezar y a profundizar en la Palabra de Dios, pero estamos llamados ante todo a convertirnos en reflejo de la luz de Cristo, que en realidad es el mismo Cristo. De todas formas, todos sabemos lo difícil que es reflejar la luz de Cristo, especialmente cuando hemos perdido nuestras ilusiones, cuando nos hemos acostumbrado a una vida sin luz y ya no esperamos más que la mediocridad y el vacío.

Adviento nos recuerda que tenemos que estar listos para encontrar al Señor en todo momento de nuestra vida. Como un despertador despierta a su propietario, Adviento despierta a los cristianos que corren el riesgo de dormirse en la vida diaria.

¿Qué esperamos de la vida o a quién esperamos? ¿Por qué regalos o virtudes rezamos en este año? ¿Deseamos reconciliarnos en nuestras relaciones rotas? En medio de nuestras oscuridades, de nuestras tristezas y secretos, ¿qué sentido deseamos encontrar? ¿Cómo queremos vivir las promesas de nuestro Bautismo? ¿Qué cualidades de Jesús buscaremos para nuestras propias vidas en este Adviento? Con frecuencia, las cosas, las cualidades, los regalos o las personas que buscamos y deseamos dicen mucho sobre quiénes somos realmente. ¡Dime qué esperas y te diré quién eres!

Adviento es un período para abrir los ojos, volver a centrarse, prestar atención, tomar conciencia de la presencia de Dios en el mundo y en nuestras vidas.

En este primer domingo de Adviento, en la primera lectura del profeta Isaías, el Todopoderoso vuelve a dar esperanza al corazón y al alma de Israel; modela a Israel como lo hace el alfarero con la cerámica.

En la segunda lectura, en su carta a la comunidad amada de Corinto, Pablo dice que espera con impaciencia "El día del Señor", en el que el Señor Jesús se nos revelará para salvar a quienes ha llamado.

En el Evangelio del primer domingo de Adviento, Marcos describe al portero de la casa que vela en espera del regreso inesperado de su señor. Se trata de una imagen de lo que tenemos que hacer durante todo el año, pero especialmente durante el período de Adviento.

Nuestro Bautismo nos hace participar en la misión real y mesiánica de Jesús. Cada persona que participa en esta misión participa también en las responsabilidades regias, en particular, en el cuidado de los afligidos y de los heridos. Adviento ofrece la maravillosa oportunidad de realizar las promesas y el compromiso de nuestro Bautismo.

El cardenal Joseph Ratzinger ha escrito que "el objetivo del año litúrgico consiste en recordar sin cesar la memoria de su gran historia, despertar la memoria del corazón para poder discernir la estrella de la esperanza. Esta es la hermosa tarea del Adviento: despertar en nosotros los recuerdos de la bondad, abriendo de este modo las puertas de la esperanza".

En este tiempo de Adviento, permítanme presentarles algunas sugerencias. Acaben con una riña. Hagan la paz. Busquen a un amigo olvidado. Despejen la sospecha y sustitúyanla por la confianza. Escriban una carta de amor.

Compartan un tesoro. Respondan con dulzura, aunque les gustara una respuesta brutal. Alienten a un joven a tener confianza en él mismo. Mantengan una promesa. Encuentren tiempo, tómense tiempo. No guarden rencor. Perdonen al enemigo. Celebren el sacramento de la reconciliación. Escuchen más a los otros. Pidan perdón si se han equivocado. ¡Sean gentiles aunque no se hayan equivocado! Traten de comprender. No sean envidiosos. Piensen antes en el otro.

Rían un poco. Ríanse un poco más. Gánense la confianza. Opónganse a la maldad. Sean agradecidos. Vayan a la iglesia. Quédense en la iglesia más de tiempo de lo acostumbrado. Alegren el corazón de un niño. Contemplen la belleza y la maravilla de la tierra. Expresen su amor. Vuélvanlo a expresar. Exprésenlo más fuerte. Exprésenlo serenamente.

¡Alégrense porque el Señor está cerca!.
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